“El liderazgo es el arte de hacer que los demás hagan lo que tú quieres hacer porque ellos quieren hacerlo”
Dwight D. Eisenhower
Conseguir “mover” a la gente a que se alinee con lo que es necesario para tus deseos no es tarea fácil, para nada…
…a no ser que consigas que sean también SUS deseos.
El liderazgo debe abordarse de una manera multidimensional de manera que todos los estilos y aproximaciones se sientan representadas y a la vez permita que todo el mundo pueda ser líder, independientemente de su rol o título.
Hay varios modelos de liderazgo, todos ellos muy útiles. En este post me voy a centrar en el modelo de Liderazgo Situacional (Modelo Hersey – Blanchard). Este modelo permite a lxs líderes ajustar su comportamiento a las necesidades de desempeño de las personas o el equipo[1]. Permite identificar cómo deben ser las relaciones interpersonales en función de las características de cada individuo para poder actuar de manera efectiva para influir y motivar a las personas.
Tiene en cuenta por un lado la disposición, el deseo de superación, la voluntad para aceptar responsabilidades de los miembros del equipo -eje: conducta de relación-, y por otro lado la capacidad, las habilidades y la experiencia relativas a las tareas que cada cual tiene que desempeñar -eje: conducta de tareas.
Así pues se definen 4 estilos de liderazgo:
E1- Estilo de liderazgo directivo. Suele ser útil cuando se está liderando a personas que no están familiarizadas o capacitadas con la tarea a desempeñar y se sienten inseguras para tomar decisiones, por ejemplo recién contratadas. En estas situaciones, el líder debe dar instrucciones específicas y hacer supervisión continua.
E2 – Estilo de liderazgo persuasivo. Se aplica en situaciones en las que las personas no están plenamente capacitadas todavía o no tienen autonomía propia todavía pero muestran iniciativa y predisposición. El líder toma las decisiones, pero las explica aportando información para clarificar y convencer.
E3 – Estilo de liderazgo participativo. Es útil cuando las personas están plenamente capacitadas para desempeñar las tareas pero necesitan validación de sus decisiones o soporte más allá de lo que está en su ámbito de influencia. Es la típica situación en que hay que hacer “brainstorming”, compartir ideas, discutir y colaborar para tomar la mejor decisión. Desde esta posición el líder actúa de soporte a servicio de lo que el equipo necesite.
E4 – Estilo de liderazgo delegativo. Es útil cuando las personas están plenamente capacitadas y tienen claros los objetivos y las expectativas, saben lo que tienen que hacer y pueden trabajar con plena autonomía. Las decisiones son tomadas por cada miembro del equipo por lo que el/la líder interviene poco, observa y monitoriza sin intervenir ni interferir.
Habitualmente hay un estilo en el que nos sentimos más cómodxs, pero el buen líder debe ser capaz de percibir las necesidades del equipo y cada uno de sus individuos y adaptarse si no quiere correr el riesgo de desmotivarlxs.
Por ejemplo, usar un estilo directivo en personas o equipos E4 es propio de líderes a los que les cuesta delegar o hacen “micromanagement”. Se percibe como falta de confianza y genera frustración y desmotivación, disminuyendo la proactividad, iniciativa y responsabilidad de los empleados.
O, usar un estilo participativo en empleados que todavía no están capacitados ni dispuestos para poder tomar decisiones puede generar inseguridad por no estar a la altura de las expectativas que presupone se le está exigiendo.
Para poder identificar cuál es el estilo de liderazgo adecuado es importante que el líder tenga un alto grado de autoconocimiento y sea consciente en cada momento de lo que ocurre a su alrededor, prestando atención a todas las señales que puedan aportar algún tipo de información.
[1] The center for Leadership Studies. The global home for situational leadership.

